Ir a página principal
Ir a página quienes somos
Ir a página historia
Ir a página reconstrucción
Ir a página galeria de fotos
Ir a página noticias
Ir a página links
responsabilidad social
  
Durante la profunda crisis del siglo III d.C. el ejército romano experimentó una profunda transformación, que sería consolidada e institucionalizada por la primera Tetrarquía, a finales de ese siglo. El esquema defensivo altoimperial, basado en unidades legionarias de élite y unidades auxiliares subalternas esta-cionadas juntas a lo largo de las fronteras, fue sustituido por otro, en el que sólo unidades subalternas –denominadas genéricamente limitanei- guarnecían las fronteras, mientras que se creaba un ejército de élite móvil –los comitatenses-, preparado para atender las emergencias allí donde se produjeran.

La otrora omnipresente e imprescindible infantería legionaria romana quedó relegada a un segundo plano y englobada en los limitanei, mientras que la caballería pasaba a ocupar el lugar preponderante, como correspondía a una idea estratégica en la que primaban la movilidad y la defensa en profundidad.

El gran problema del ejército tardorromano era la dificultad de obtener reclutas dentro del Imperio. La solución se encontró en enrolar bárbaros a título individual, adiestrados y encuadrados en unidades romanas. No obstante, lo caótico de la situación a partir de finales del siglo IV d.C. obligó a recurrir cada vez más a contratar bandas de mercenarios bárbaros bajo sus propios jefes, lo que ocasionó la paulatina disolución del ejército regular romano en occidente a lo largo del siglo V d.C.


      
      
COHORS PRIMA GALLICA - COPYRIGHT © 2005